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Paco de Lucía toca en su casa

Archivado en Flamenco • Fecha: 11-09-2006 22:59:16




Reza un dicho popular que nadie es profeta en su tierra, pero ayer Paco de Lucía fue mucho mas que eso; fue un dios. Sentado en una silla, pierna derecha cruzada y con su guitarra apostada sobre ella, sus prodigiosas manos no se cansaron de deslizarse cuerda tras cuerda, dando rienda suelta a cada acorde, a cada inspiración, a cada emoción para conmemorar una fecha histórica en la tierra que lo vio nacer. No la del Centenario, sino la de el día en que recibió de su pueblo el homenaje que merecía .
Con camisa blanca y chaleco negro, su ya clásico uniforme de batalla, volvió a su casa. Porque ayer el escenario en donde hacía gala de su ingenio no era cualquier auditorio de reconocido prestigio internacional. Esos por los que ha paseado su maestría en innumerables ocasiones para convertirse en el mejor guitarrista del mundo. Estaba en su tierra, donde nació el mito, donde creció y aprendió a tocar, en una modesta casa de La Bajadilla, el instrumento que lo ha convertido en el algecireño más universal de todos los tiempos. Esa ciudad donde su majestuosa figura preside una de las principales avenidas. Donde, a partir de ahora, los acordes de su guitarra resonarán una y otra vez en la cabeza de los que ayer presenciaron semejante espectáculo.

Y por fin recibió el trato que merecía en su casa, porque ayer nada podía salir mal. Ni el sonido, ni una escasa afluencia de público que en otras veces desencantaron el encuentro del guitarrista con su público, pudieron con él esta vez. Siete mil almas le rindieron un merecido homenaje que otras veces no se le tributó. Él no se cansó de agradecerlo con palabras, que no bastaban. Sólo el duende y la magia de su guitarra en dos horas y media de recital podían silenciar a un público que se entregó desde el principio a un hijo pródigo, que volvía a su tierra tras siete años con el premio Príncipe de Asturias de las Artes bajo el brazo.



Hace apenas dos años, Paco actuaba en el Festival de Música de Jimena de la Frontera. En aquella ocasión contó con la presentación de la bailaora Sara Baras, pero anoche a la figura del genio –que de por si no necesita presentación–, le precedió una desafortunada introducción. La megafonía recordaba que el concierto era parte de los actos de conmemoración del Centenario de la Conferencia de Algeciras y la Junta de Obras del Puerto y a los políticos que lo han traído de vuelta para esta ocasión, algo que fue correspondido con silbidos del público. Para la gente era la fiesta de la vuelta de Paco de Lucía, y así lo hizo saber con la ovación y los elogios que le rindieron cuando el algecireño salió al escenario.

"Viva Algeciras. Dios bendiga mi tierra", con estas palabras, sus dedos empezaron a volar por cada una de la cuerdas de su guitarra con la rondeña Mi niño Curro, un tema dedicado a su hijo. El silencio se hizo dueño del coso taurino. En el escenario, Paco llenaba con sus notas el corazón de los algecireños y la inmensa soledad de las tablas. Los asistentes ni siquiera esperaron a que finalizara el tema y la soledad de la figura del artista era interrumpida con unos aplausos en los últimos acordes. Un reconocimiento que seguro se escuchó en toda Algeciras.



Los asistentes enmudecían de nuevo con la primera nota de la segunda canción. Parte del grupo que le acompaña subió a las tablas y un soniquete introdujo la soleá Antonia con la voz de la nueva cantaora de la formación, Chonchi Heredia, que ha sustituido al hasta hace dos meses cantaor del grupo, Duquende.

Sentimiento tras sentimiento, acompañando con la cabeza y los ojos cerrados, tocó algunos temas de Cositas buenas que dieron paso a un descanso a las once menos diez. Paco en pie, guitarra en mano apostada en el suelo, se levantaba por primera vez desde que se sentara en su silla a las diez y cuarto. Una ovación atronadora.

El duende volvió al albero con la rumba Palenque tras unas palabras y dedicatoria del maestro: "Viva Algeciras. Paisanos, es un gustazo estar aquí hoy con vosotros. Quiero dedicar este concierto al hombre que me regaló mi primera guitarra y que me animó a dedicarme a esto, Reyes Benítez, al que estaré agradecido por siempre y para siempre". Tras varios temas, entre ellos Zyriab, Paco se despidió ante un público entregado que aclamó su vuelta al escenario.



Y volvió para decir hasta luego a su tierra como sólo los grandes maestro saben hacerlo, con su arte en una versión cantada de Entre dos aguas. El broche de oro de Francisco Sánchez Gómez, el principe que ayer, en su casa, fue más que nunca Paco, el de Lucía.

Fuente: Europasur.com

Escrito por g0nzAlo
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